Activismo social y jueces

Antes de iniciar este post, y a efecto de no caer en confusiones, quisiera aclarar que no es lo mismo el activismo judicial que el activismo social. El primero tiene una característica esencial: sólo puede ser desplegado por los juzgadores; el segundo, por todos los ciudadanos, ONGs, defensores de DDHH, etcétera. No son conceptos que sean antagónicos, sino que pueden ir de la mano. Jueces activistas y activistas sociales pueden, en el ámbito de sus atribuciones, evolucionar el alcance de los derechos humanos.

Sin embargo, una pregunta resulta esencial en el ámbito de la ética judicial ¿puede un juzgador ser un activista social? Es decir, ¿será bien visto que el juez, en el ámbito de su vida privada, luche o apoye abiertamente a un determinado movimiento?

Todos los juzgadores, al igual que el resto de las personas, tenemos filias y fobias; no obstante, la conducta que desplegamos en la sociedad, fuera de nuestra actividad judicial, también podría arrojar una clara idea de nuestra posición ideológica. Imaginemos a un juez que acude a una marcha a favor de determinado grupo minoritario ¿su participación lo hará ver ante la sociedad como una persona imparcial? ¿Un observador razonable podría aseverar que ese juzgador, con la filia demostrada, le permitirá juzgar objetivamente a un adhente o adversario del movimiento?

En un excelente trabajo de Jorge Malem, titulado “¿Pueden las malas personas ser buenos jueces?”, se nos dice que no es compatible con la ética judicial el que un juzgador pertenezca a asociaciones racistas, xenofóbicas, antidemocráticas o inconstitucionales. Por el contrario, bajo el mismo tamiz, no será mal visto si pertenece a una asociación altruista como la UNICEF o la Cruz Roja.

Los ejemplos referidos en el párrafo que anteceden son los extremos del supuesto, pero ¿qué pasa en el espacio de grises entre ambos, donde, considero, se encuentran los actos de activismo social?

Es lugar común decir que los buenos jueces, además de serlo, deben aparentarlo. En este caso, me parece, que para no dar una errónea idea a la sociedad, los miembros del poder judicial deberían de abstenerse de participar y apoyar abiertamente determinados movimientos sociales.

¿Qué opinan ustedes?

5 comentarios

  1. Emanuel Flores Soledad · · Responder

    Totalmente de acuerdo, pero entonces: Los Jueces no tienen la prohibición ética de tener filias y fobias, si no únicamente de hacerlas publicas, para no perder la imparcialidad ante los ojos de la sociedad, aunque en realidad, y ante un caso en concreto, podría resolver influenciado por esa fobia.

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    1. Los jueces tienen filias y fobias. Negarlo sería negar su naturaleza de seres humanos. Pero creo no deben demostrarlo en actos públicos. Asimismo, el principio de objetividad obliga, en la medida de lo humanamente posible, desprenderse de pasiones personales al momento de resolver. He ahí que la función jurisdiccional no sea fácil. Gracias por tu nota Emanuel.

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  2. Ricardo Ruiz · · Responder

    De acuerdo en que los jueces no deben apoyar movimientos sociales, pues siempre habrá por lo menos una parte en desacuerdo con determinado movimiento y podría cuestionarse sólidamente la imparcialidad del juzgador. El juez debe ser ajeno a las inercias sociales y políticas no sólo al exterior sino también al interior, pues su imparcialidad no es sólo para que se demuestre en sus acciones sino también en sus resoluciones.

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  3. Miguel velazquez · · Responder

    Todos los seres humanos tienen filias y fobias sin duda es parte de la naturaleza humana. Pero tambien el ser humano es un ser social por naturaleza; por lo tanto, como ser social, tendra su opinion o su beneplacito por uno u otro movimiento social. Sin embargo me parece un tema muy debatible e interesante. Saludos y excelente dia

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  4. Gil Martínez · · Responder

    Creo que es sano que los jueces se involucren en asuntos de activismo y atiendan a sus preferencias, pero solamente en asuntos relacionados con la defenza de sus intereses, ya que el legislador impone en ocasiones sin consultar y afecta de manera general, teniendose que acudir a los tribunales para remendar

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