Jueces del Siglo XXI

Actualmente transcurre el proceso de designación en el Senado para nombrar a Brett Kavanaugh como Justice de la Corte Suprema de Estados Unidos. De igual manera, José Ramón Cossío Díaz pronto concluirá su encargo como Ministro de la Suprema Corte de Justicia en México, por lo que es inminente que dé inicio el procedimiento para su sustitución.

Bajo este contexto es normal que comencemos a preguntarnos qué características o rasgos deben de tener las juezas y jueces de las más altas cortes. La tarea de establecer este perfil parecería fácil: elegir al mejor jurista; sin embargo, esta misión se complica cuando se pregunta a los distintos sectores de la sociedad quién reúne tales características. Por ejemplo, para los conservadores el mejor prospecto será aquél que por medio de sus interpretaciones judiciales mantenga es status quo social, económico y político. Además que no reconozca, o inclusive limite, los derechos de las minorías de la sociedad. Para los académicos el o la candidata ideal será uno de su gremio. Lo mismo sucederá si se pregunta a jueces de carrera, litigantes o políticos. Cada quien jala agua para su molino. De ahí lo complejo de llegar a un consenso.

Reconociendo lo subjetiva que resulta esta encomienda, me aventuro a señalar algunas características que deberían de tener jueces y juezas del siglo XXI, en especial las personas que vayan a ser designadas en las vacantes que pronto habrá en la SCJN.

En primer término, es necesario tener sólidos conocimientos técnicos del derecho y, sobre todo, comprobables. No me refiero solo a estudios de posgrado como maestría y doctorado, que siempre son importantes, sino que existan documentos en los que se pueda analizar y advertir cuál es su ideología jurídica, filosófica y personal. En Estados Unidos, por ejemplo, cuando se va a elegir a un juez de la Corte Suprema, se revisan las sentencias que el aspirante ha dictado en las últimas décadas (si es juez de carrera) o los artículos, libros y ensayos publicados durante su vida (si realiza actividades académicas); si el aspirante se ha desempeñado en la administración pública se analizan todos los documentos que haya suscrito, como serían órdenes, oficios, memorándum, etcétera.

En segundo lugar, deben tener una gran sensibilidad hacia la sociedad en general y al caso concreto en particular. Los expedientes no son solo pilas de papel y números estadísticos que se van acumulando, sino la historia de personas que afrentan problemas que afectan sus vidas. Lo anterior no se logra solamente con el conocimiento de las leyes, tratados internacionales y reglamentos, sino cultivando principios éticos de manera firme, que permitan comprender que el derecho no es un fin en si mismo, sino una herramienta para materializar la justicia.

Juezas y jueces tienen que estar conscientes de su independencia e imparcialidad. Por lo tanto, no son enemigos de los poderosos, pero tampoco son sus comparsas o cómplices. Verbigracia, si los órganos del Estado están realizando sus actividades dentro de los cánones constitucionales y legales, así deben declararlo. En cambio, si la autoridad o un poder fáctico actúa de manera ilegal o arbitraria, tienen la obligación de remediar tal situación. Juzgar implica ejercer un gran poder y debe utilizarse con prudencia. Pero ojo, prudente no es sinónimo de timorato. Dependiendo la violación a los derechos humanos de algún ciudadano, la respuesta del juez para protegerlos debe ser directamente proporcional.

En los días que vienen seguiremos leyendo sobre este tema, y no es para menos. La designación de los ministros de la SCJN no es algo que solo incumba al gremio jurídico, sino que debe de importar a toda la sociedad, ya que las decisiones de la Corte impactan en múltiples aspectos nuestra vida diaria, que a veces no dimensionamos (acá escribí algo al respecto). La participación y seguimiento de ONGs, académicos e intelectuales en estos procesos de designación es sumamente importante para la consolidación de la democracia y el fortalecimiento de nuestra república.

Este post se publicó también en el HuffPostMX.

Un comentario

  1. Hector Contreras · · Responder

    Un elemento a ponderar la época de la corte,esto determina, el grado de capacidad de los Ministros de carrera o los incorporados del exterior, estimó que una de las mejores , la quinta época .

    Me gusta

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